
viejos poemas no tan viejos que me acaban de pedir para elegir
La pista (en 2Obras 2007)
Patinando
abrazada al frío
puedo sentir
en el hielo
cada una y todas
las vidas que pudiera haber
vivido.
Are you a dancer?
Are you a figure skater?
Are you from Portugal?
En el frío recuerdo
patinar en línea.
No.
Quise ser gimnasta alguna vez
No.
Tomé clases de danza.
No.
Hablo español.
Soy de
una ciudad
subtropical
allí no hay
nieve
no hay
ni invierno.
Bajo el frío
en mis pies
recuerdo.
¿Qué me queda
ahora
de todo eso
más que este hielo infinito
y esta cuchilla usada
una y mil veces
que no corta?
Paradoja (en Luz y Fuerza, antología de poemas. Milena Cacerola 2008)
Para Lucy
El frío lo congela todo
menos mi corazón que se acurruca
y se entibia junto a la llama
del leño ardiente de mi deseo
el sudor se aplaca
y los pies ya no traspiran
habré muerto acaso
me es difícil darme
cuenta si
las medias están sucias
nada huele
la piel nunca está
desnuda
nada respira
elástico sobre elástico
capa sobre capa
interminables
me es imposible quedarme
a solas conmigo misma
no hay privacidad en el encierro
de las ataduras de la ropa
vendas contra la soledad invernal
en este país extranjero
donde la lluvia no cesa y hiere
esmirriada y asesina como vecinas fisgonas
atraviesa mi corazón
que se apelmaza dentro de la lana
aunque hiela
y no paro de sentirte lejos de mí
escurriéndote como nadadora
en esa otra agua de ese otro lugar
al que refiero como mío y nunca se congela
no adormece sino aviva
cual fuego la sed de vos
tirana es esta bífida obsesión
siempre quererlo todo
finalmente quedarse sin nada
32 Henry Street
tomo mi desayuno irlandés
esta gélida mañana en Galway
trivial como la vida misma
que poco sentido aguarda
cereal tostadas manteca suave y espesa
una montaña nevada mi mente se desliza
bajo la mesa donde me figuro estarían tus piernas
sólidas, son un leño al cual me aferro
en el medio de las olas si se avecina una tormenta
invoco el recuerdo de un sándwich de pepino
en un parque más verde incluso que tus ojos
como si esa hazaña fuera posible
o la ventana que da a la pradera
en esa casa heredada de mano en mano
donde viven mis amigos y todavía habita
el espíritu de la abuela y todos
los que murieron ahí
ese paisaje mínimo que entra en mi puño cerrado
aunque es brevísimo como una celda
luego, otra ventana más y más allá su peral
cuyas ramas arrullan el aire, pájaros
no sé quienes son pero se me antojan gorriones
negros descienden al pasto para comer
algo que se oculta a mi mirar
ejercitan su equilibrio de trapecio pan y circo
desde los cables del teléfono
que a veces me concede la gracia
de regalarme tu voz del otro lado del mar
más amada por mi que ninguna otra lengua
yo los espío, el reflejo a contraluz no me delata.
Soledad es un nombre de mujer
doy vueltas por la casa
diminuta, confundida
como un murciélago
el dolor del día después
y los ojos preñados de astillas
se han ido sin despedirse
ya perdí la cuenta
en qué semana estamos
el cansancio también
venció los párpados
un toldo cargado de agua
cae por su propio peso
en catarata mejillas abajo
hasta los labios que saben ácidos
el cuarto todavía permanece
repleto de tus imágenes
las arranco con la punta de la lengua
rasqueteo tu presencia de la piel
con virulana, me doy cuenta
estoy por la mía
descuelgo una foto
enderezo un cuadro
preparo una ensalada
alguien habla mal de mí
en algún lado
no todos pueden quererme, lo sé,
la amistad también tiene fecha de caducidad
abro un libro y leo un poema
se dirige a mí solamente:
mi vela arde por ambos extremos
no durará toda la noche
sin embargo
oh, mis amigos
ay, mis enemigos
que hermosa luz que brinda
del mismo modo que la vida termina
con la muerte, el amor
no dura por toda la eternidad,
pienso en escribirte
mi celular ya no tiene tu número
pero de memoria me acuerdo tu mail
aunque te haya bloqueado del msn
Nhombres
nombres como hombres como novias
ridículas formas de señalar lo propio
separar lo ajeno
puedo evocar claramente
a los tres últimos
pero ya no me acuerdo cómo
llamé a los demás
aunque los recuerdos se anticipan, irrumpen
mas allá de mí, de los novios
que guardan tu tabaco
mes tras mes
cual Penélope tejiendo
en un cajoncito
bajo los cacti
a la novia
que en su viaje
de estudios por Europa
drogándose con hash
vuelve a fumar
careta
de los novios que se dejan
romper la nariz
de un cabezazo
y vuelven a morir
de los que no te perdonan
y no te perdonarán nunca
eterno rencor de un amor que creían eterno
que los hayas abandonado
llevándote buena tajada de su dinero
por una mujer
más joven más linda más pobre
mejor
pero las caras de unos y otros
vuelven a venir
y el chispazo siempre ocurre
acontece como un relámpago
o quizás un trueno
la primera gota de lluvia
como un sueño incumplido
cayéndonos pesada sobre la cabeza
en el sofocante calor del verano
y no hay vez que no encuentres, Leonor,
quien te guarde el tabaco
quien se deje romper un hueso
quien te odie hasta morir de amor
un nuevo nhombre
retazo para construir la intimidad.
Más allá de toda oscuridad
After Sylvia Plath
Hoy me siento a esperar
el fin de la semana.
Hace meses que nadie me pregunta
con quién viniste
que edad tenés
donde vivís
No son esas cuestiones relevantes.
Hoy me declaro en huelga
de mí.
No quiero asistir a mi rutina.
Falto.
Escucho la música que
me regalaste y aguardo.
Me emociona fisgonear tus objetos mentales
y preguntarme si
acaso quisiste decir algo
las canciones tendrán acaso algún mensaje.
Tus elecciones me afectan,
el corazón humano anda a tientas
en esta niebla, es un misterio,
un azar, habernos encontrado.
Cosas mías, me da ilusión divagar,
soy un espectro, entre lo que no existe.
Me voy acordando de cosas que querría
decirte, una cajita de música,
una juguetería, corazón de madera.
Cuando el sol se pone,
la luz que reflectan mis ensoñaciones
es fría y blanca como los nudillos disgustados
de un puño hecho ovillo.
Cuando se pone el sol,
no puedo reconocer el mapa del cielo del norte,
bóveda nocturna de estrellas cóncavas,
noche invertida en donde me encuentro yo,
si trato de llegar hasta donde estás vos.
La luna no es una salida.
Arrastra de la cabellera
como oscuro crimen pasional
en absoluto silencio de tumba
a la marea, es una boca circular,
una mueca desesperada,
profético asombro
y miedo.
En ese intersticio sobrevivimos.
Leo un hermoso poema griego,
un viejo habla, se sabe perdido,
no tiene la fuerza de la juventud
de su criatura literaria.
Lo que me interpela, no es, como en el poema,
noche y silencio. Lo que me interpela
me sostiene y me asiste mas allá
de toda oscuridad.

2 comentarios:
Más allá de Sylvia Plath, ver hoy la luz de la mente.
Comerlos con el aire y contar cuantas veces, cuantas veces.
Afección/desconsideración.
una casa de puntas insertadas, por dentro, decoradas por el deseo íntimo // llamese el castrar; la sobrevivencia.
"en ese intersticio sobrevivimos"
ese siempre "entre" o en medio deleuziano por donde devenimos
"no son esas cuestiones relevantes"
tal vez esa pregunta que sostiene como decís en este viaje.
yo me asomo a tus poemas con alegría, alegría de ver como posible ese sostén en la palabra.
un beso
Lilián
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