wittgenstein


“Aburrida, inútil y con la cabeza en las nubes”, sean tal vez los mayores prejuicios que recaen sobre la filosofía; todas críticas de los cuales casi ninguna actividad intelectual está exenta. El II Congreso Internacional de Wittgenstein en Español, organizado por el Departamento de Humanidades y Artes de la UNLa, Buenos Aires, y el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, México, vinieron a rebatir estas afirmaciones infundadas. En este marco, desarrollado en la Biblioteca Nacional, se presentó el libro Wittgenstein en Español, también publicado por la UNLa con las ponencias del encuentro anterior, un “libro especializado pero no exclusivo para especialistas” en palabras de su presentadora, la filósofa Esther Díaz, en cuyo prólogo se pone propone “la gestación de una nueva forma de reflexión y de pensamiento crítico que sirva para orientarnos en forma efectiva en el plano abstracto y en el de la acción”.
El austríaco Wittgenstein (1889 –1951), excéntrico filósofo del lenguaje y su uso en la cultura, considerado también pensador de la diversidad y la diferencia, es el punto de partida y referencia del enfoque interdisciplinario en antropología, matemática y psicología, tanto del este evento como de la publicación. Wittgenstein, famoso por aforismos tales como “Lo que es pensable es también posible. Solo podemos salir al paso de la injusticia de nuestras aseveraciones exponiendo el modelo como lo que es.” o “Todo lo que la filosofía puede hacer es destruir ídolos y eso es cierto para la construcción de nuevos ídolos a partir de la ausencia de ídolos”, cuenta con toda una tradición sajona de exégetas que negaron el carácter político de sus investigaciones. Esta nueva “secta” de apasionados wittgensteinianos en habla hispana sostiene un enfoque distinto. Tal como lo explica, en una charla exclusiva para Ñ, Silvia Rivera, Prof. De la UNLa y de la UBA, pedagógica voz al mando de las jornadas: “Wittgenstein pone énfasis en que el lenguaje es el espacio de lo posible. Esto nos ubica frente a la cuestión de los límites, aquello que podemos decir y/o pensar, e imaginar. Nuestro modo de ver y describir el mundo va a depender de las reglas de los espacios, gramáticas o juegos. Hay ciertas acciones que están habilitadas y otras que no tiene que ver con la red de significados que se entrelaza en estas gramáticas, por eso es una cuestión de abrir caminos de acción. Yo encuentro en él una expansión de lo político en sentido amplio porque lo político es indiscindible del lenguaje.” Por su parte, la Dra. Sabine Knabenschuh de Porta, inmigrante hace más de 27 años desde Alemania a Venezuela donde se desempeña en la Universidad del Zulia, en el mismo perfecto español en el cual dio su conferencia “La gramática wittgensteineana ante el reto de la (inter)culturalidad” y debatió intensamente con todos los demás, honrando la reapropiación de un filósofo en lengua alemana por parte del patrimonio cultural latinoamericano, afirmó “Las reglas no lo limitan todo. En este sentido, el lenguaje es comparable con el juego. Por ejemplo, en el fútbol hay ciertas reglas de cuántos jugadores pueden participar o hacia dónde puede patearse el balón, pero no hay reglas que prescriban con qué fuerza patearlo o a qué altura. Nunca hay un juego que sea delimitado totalmente por reglas.”
Una de las inquietudes más discutidas a lo largo de las cuatro jornadas tuvo que ver con las matemáticas, presentada en la conferencia a cargo de Gelsa Knijnik, Dra. en Educación y Matemática, Universidade do Vale do Rio dos Sinos de Brasil que abordó un modelo de metamatemática “empirista” a partir de su trabajo de casi 20 años con el movimiento de campesinos Sin Tierra de Brasil. “Ser capaces de concebir una matemática alternativa es poder pensar otro mundo. De la manera en la que se desarrolla la matemática se desprende un sistema de valores e implicancias educativas que incluyen para luego excluir a quienes razonan de otras maneras”, sostuvo la investigadora a contrapelo del mito biográfico de Wittgenstein que, como profesor de tal asignatura, maltrataba físicamente a sus pequeños estudiantes rurales cuando no eran capaces de entender.
La nueva “secta de wittgensteinianos” hispano-hablantes afirma su corriente a partir de la construcción de un nuevo horizonte que refuerce el entusiasmo por el pensamiento filosófico como crítica transformadora para comprender la realidad. Esther Díaz, madrina del grupo a nivel local, afirma “un análisis atento de la obra de Wittgenstein posibilita la inclusión de la ética y la política en el núcleo duro de ciencia para abrir nuevos y fecundos espacios filosóficos”. En el hermoso jardín de ese monumental edificio de la Biblioteca Nacional una gata que un alma bondadosa esterilizó sigue amamantado a diferentes generaciones de lo que parecen ser sus propios gatitos, algunos ya casi del mismo tamaño que ella, en un ejercicio de tolerancia que permite la posibilidad de pensar, a partir de 4 días actualizando a Wittgenstein, que las reglas puedan quizás ser excedidas más allá de sus límites convencionales.


Revista Ñ Junio 2009

2 opinolog*s:

Asterión dijo...

El "Tractatus" es una belleza. Y a pesar de su densidad, en tanto lenguaje filosófico, tiene aforismos de un lirismo sorprendente.

Y ahí está todo: el lenguaje y sus posibilidades.

Saludos.

Antonio Ramirez-Victorio dijo...

Muy pintoresca su crónica.
Un adicional: Wittgenstein está muy lejos, lejisimos, de admitir cualquier cosa que tenga que ver con la así llamada contracultura y toda la presunta libertad que gira alrededor de ésta. quien le conoce y le lee con los ojos bien abiertos, sabe que, quien sabe si felizmente, él está del otro lado. No lo olvide.