Paulina...Vinderman


Puedo oír los perros a la distancia, antes de dormir.
Y ellos me consuelan, consuelan a mi corazón cojo,
me hablan de lo único que tiene valor.

Testimonios austeros de la vida,
un sacudir de ramas en los días obedientes.
Como el sonido de una flauta en la noche débil,
como un humo herido por la ausencia de luz.

Viajaré por la página de la noche sin mentir,
viajaré otra vez por mi río barroso, mi río barroso
que se cree mar.

Y mañana en mi taza de niebla en la cocina,
como todos los días oscurecidos por la lentitud,
veré la simetría.


(de “Bote negro”)

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