
Leonor Silvestri www.leomiau76.blogspot.com
Para el Refugio de Coventry y toda su gente
Creo que el arte busca y construye a sus espectadores/críticos. Creo que la experiencia del arte no debería ser ni sosegada ni apacible, ni acomodaticia, ni confortable. Si quien salga de una muestra sobre historias fotográficas de personas migrantes y sus destinos (crueles ya que muchas personas fueron luego deportadas, o traficadas como esclavas) y solo pudiendo referirse a ella en términos de “me gustó” o “no me gustó” o del color de tal o cual foto, o la luz, u otra cosa, algo falló. Pero dónde? En la muestra? En la mirada crítica del espectador que no puede dejar de ser solo eso recipiente vacío, espectador, banalidad?
El fotógrafo Jim Goldberg realiza una muestra sui generis, (In the Open Sea), que se exhibe en SOHO Londres (Jim Goldberg (USA, b.1953) will be on show at The Photographer's Gallery in London http://www.591photography.com/2009/08/jim-goldberg-open-sea-exhibition-in.html) el tema de “moda” en Europa: gente que buscando salir de la miseria de sus regiones viajando a Europa (y cuando digo miseria, digo miseria, digo 12 dólares por mes, digo nada que comer, digo dormir entre la basura a cielo abierto) y por esas cosas de la vida terminar trabajando sin papeles en una fábrica como esclavo (y cuando digo esclavo es literal, es 2 horas de sueño diarios, digo comer un cuenco de arroz por día) o termina en un burdel como prostituta recibiendo 12 clientes por día.
Entre los logros de Goldberg, está llevar a una 4ta dimensión el sentido de un collage. Ya no se trata solo de fotos como testimonio de la crueldad. Sino fotos intervenidas por el autor y por las fotografiados que escriben en su propia lengua o en un inglés maltrecho (inglés de migrante- nueva forma de la expresión escrita/oral en esta lengua) su relato. Algunas caras o cuerpos están intervenidos: algunas caras están rayadas con birome, o tapadas con liquid paper: algunas identidades están al cubierto porque nadie sabe del calvario tratando de escapar de la miseria y deben quedar en el anonimato: lo pasado pisado para el afuera, nadie debe saber. A eso, le une retazos de la cotidianidad del migrante: un paquete de galletitas, un informe europeo sobre la tortura recibida en un campo de concentración talibán, el Corán de un ahogado que intentó cruzar en un bote de goma el mar a remo limpio. Algunas fotos refieren a esos elementos (como en los libros de Elige tu propia aventura, Goldberg sugiere una foto a un elemento: Cf. Foto 23 y verás al niño que aspira el pegamento que el fotógrafo encontró en una calle asiática perdida.)
La idea de la narrativa y de sacar el lenguaje de la foto hacia una hibridez que es la misma hibridización de la cultura del migrante y de la nueva cultura primermundista actual es inteligente: los poetas ya sabían de esto en épocas de Calímaco, volver el significado significante. Del mismo modo, las fotos de los muertos en vida pero aún con vida son espeluznantes, que sigan hablando pese a todo, que sigan viviendo… también.
Así las cosas son varios los elementos que la narrativa collage intervensionista de Goldberg no logra alcanzar pese a sus esfuerzos (y quizás allí estribe una de las causas por las cuales no logra shockear o knockear a los imbéciles posmos que pululan por esta galería hablando de colores y luego bajen a ver el libro de Helmut Lang como si nada, como si pasarle por al lado a un cuerpo que te habla desde las marcas de una tortura que incluso quienes fuimos torturadas jamás lograremos entender no interpelara ni la más mínima vértebra de nuestro sentir):
En principio, la sala blanca, el relato de la supervivencia-pese-a-todo, un cierto atisbo de esperanza, el que esta gente migrante vuelva a su “patria” finalmente y “encuentre trabajo” o “marido”, deja un tufillo a happy ending. No sería bueno salir de esta sala al epicentro del comercio navideño sin ganas de comprar o consumir o comer o beber cuando a metros de acá esta el Barrio Chino. Clink caja. Tampoco sería bueno saber – y la narrativa de Goldberg no lo muestra- que la camarera del café donde luego nos sentamos a hablar de las drogas que nos vamos a colar en año nuevo, que la persona que limpia el baño en ese café, que la que nos pidió monedas para chute de heroína camino al café, que la nueva novia del DJ que ahora es modelo y viene de algún lugar ignoto que termina en "–stán"… todas esas personas acá al lado nomás nuestro fueron violadas, torturadas, asediadas, sus cuerpos situados, sus cuerpos y sus mentes con sus cicatrices no solo por algún régimen aniquilador de turno al salir o al vivir de su país, sino al llegar a este país (democrático él) en un campo de refugiados por la misma policía que tan gentilmente te indica la calle.
Goldberg no logra – porque su matriz de inteligibilidad no le permite ver- que si los talibanes están donde están torturando gente es, desde algún punto de vista, es porque en el primer mundo se está como se está: nunca el agua de una ducha fue tan caliente en mi vida. Tampoco logra comprender que no hay más ghettos tal como acostumbrábamos a verlos: el migrante como concepto es interno: La situación de las personas migrantes en Europa es como un tercer Reich molecular: en vez de ghettos para judíos, “el otro” son las actuales personas migrantes y refugiadas que ocupan su lugar en la cinta del exterminio con la que se empaquetan los regalos de navidad que nadie necesita. Desplazadas y ubicuitamente las personas migrantes están por todas partes. Sus cuerpos son su propio ghetto, desaparecidas en vida, potenciales peligros factibles de ser enviadas (sin motivo) a un campo de concentración, aquí llamados campos de detención. Vidas resilientes, resistentes hasta el paroxismo. La salida para las mujeres es simple y obvia: hacerse embarazar, terminar en el trabajo sexual. No hay finales felices, aunque los gays se estén casando y mucha gente piense que eso es el progreso y la tolerancia, y griten “Hurray, Diversity”.
Pienso más que en la misión u objetivo del artista, -que palabras desagradables- en su propia motivación al realizar arte: desautomatizar la percepción. Generar una situación inquietante donde la imagen y su narrativa no nos abandone al salir de la muestra, nos acompañe calle abajo hasta el epicentro de la realidad (que quisiera yo fuera el deseo), una muestra que pueda tomar las calles, una muestra que no sea el laboratorio, ni el museo. Un testimonio que incomode a quienes quieren llenarse la cabeza con dumplings y falopa esta noche, y arranque a alguien del sopor de la vacuidad del consumo y sus efectos.
Goldberg termina su muestra, mostrando y pidiendo: “si alguien ha visto algo… comuníquese conmigo a mi casa en San Franciso”, y deja una dirección postal. Todos podemos ser parte, ser artistas, ser denunciantes, ser mostradores de historias. Realmente eso cree Jim? Cuando el noticiero te pide que mandes noticias y fotos por tu celular de lo que estás viendo con esa lógica buchona e inmediata pide lo mismo.
Hoy es año nuevo y hay quienes me lean y piensen una vez más “que resentida esta mina, nunca puede tirar una buena” o “Jim al menos ha intentado algo” o “a mí la muestra me gustó” o “yo quiero pasarla bien”, o algo peor…serán los mismos que no quieren que se les arruine la felicidad de su insoportable levedad de ser. Mientras tanto yo busco un principio vitalista que -ahondando en la angustia de saber- pueda emerger productivamente en una alegría crítica, una voluntad.

2 opinolog*s:
bravo.
uff
asi es
ultimamente más que nunca me quedo pasmada paralizada sin saber que hacer (porque algo quiero hacer-algo se tiene que poder hacer) ante lxs niñxs que piden en el subte, pululan tambien -y me duele decirlo- como condenados pensaba yo. esos cerpo estan condenados. tenes razon, muy fuerte. ellos son su porpio campo de concentracion. su carcel. no hay que encerrarlos. ahi van descalzos como jamas vi a nadie. descalzos pero calzados con sus pies. o sea sin la posibilidad de sentir los pies desnudos contra el suelo sucio porque los pies de ellos son asi para eso. para ser curtidos en la mugre de esos subtes mientras piden lo que a mi me sobra. y no digo nosotros, digo a mi. me siento interpelada. como a vos tambien se te ve en este texto. a mi me da miedo contar estas cosas porque siento que me pomgo en un ligar de uy mira que sensible que soy. hace meses que mastico un poema despues de ver una niña asi en el subte con la que me mire fijo, ya era casi adolescente y no pude contener pensar algo como lo que decis. su cuerpo condenado desde ya a ser abusado violado preso. me torturo la idea de pensar me taladro la cabeza que seguro segurisimo para esa niña no hay esperanza alguna, ya es acosada seguro. violada seguro. o lo va a ser. ya su cuerpo no es de ella. desde ya. desde antes de nacer? existia posibilidad de que esa mujer decidiera gozar? gozar? what? baje del subte y el mayor de un grupo, un varon agarraba de los pelos y puteaba muy feo a una nena mas chica pero casi grande. y otra vez saber SABER que esa nena va a seguir en ese cuerpo golpeado abusado torturado. el pibe la puteaba la gente pasaba por al lado como si nada. y aca lo pego co lo de la muestra. con el arte. que hace que las personas se sacudan? algo que señale mucho, algo que interpele. eso, que interpele. el dolor la tortura la miseria no los interpela porque hay algo que en ellxs la naturalizo, forma parte del paisaje. compraron el combo. pasan por al lado de los pibitos descalzos y siguen de largo. pensaba como se puede subrayar eso. porque no lo ven asi de escupido al lado. esa miseria viaja con nosotrxs en el subte cada dia y? nada. una muestra de arte para sacudir pienso que debe desnaturalizar, correr de esa foto (bien la intervencion quizas) que ya es paisaje cotidiano. desautomatizar decis vos en el texto no? hablas de compasion , que es padecer con otro, que te duela eso del otro. sera la historia de siempre. hacer arte y tocarles sus cuerpos, robarles los zapatos y que tengan que ir al shopping descalzos.
tus palabras muchas de ellas hacen eso. interpelan. son subversivas.muy precisa la idea, y las palabras acerca de que ellos son sus ghettos, campos de concentracion moleculares.unna daga muy al centro.
por eso hablas siempre de esa resistencia molecular? esa es la grieta?
me quedo con : una voluntad.
lo de la alegria a veces no se...
un abrazo. gracias por la hoja en blanco. ya saldra el poema. o no.
fui cursi...asi salio y te lo mando
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