Donde solo se puede elegir entre la cobardía y la violencia, recomiendo la violencia
Mahatma Gandhi
¿Quiénes organizaron esta manifestación? ¿Quién decidió que fuera una manifestación no violencia? ¿Quiénes aceptaron que se organizaran en vez de un bloque realmente grande de manifestantes dos más pequeños que movilicen desde distintos lugares?
Como sea… para cuando llegamos a la asamblea donde se tratará la manifestación final y más importante contra el COP 15 las cosas ya están cocinadas. Solo resta tratar de sacar de esto lo mejor que se pueda. Sea usarán las técnicas de las cadenas para que la policía no intente romper las columnas. Y a los lados corredores y corredoras llevarán mediante megáfonos la información de un lado al otro. Se designa que esta columna, la azul, la que ha recibido el permiso legal para manifestarse al llegar al Bella Center – sitio donde se lleva a cabo la cumbre- se seguirá avanzando sobre el vallado – que no está electrificado ni es demasiado grande- hasta entrar al lugar para llevar acabo ahí dentro, una asamblea popular. Para ingresar no se utilizará la violencia, ni se contestará a la agresión policial, pero si se usará la desobediencia civil y la resistencia pacífica de manera intensa a todo o nada. La brutalidad policial no debe detenernos y sobre ella seguiremos avanzando hasta tirar abajo a valla e ingresar. En la primera línea – tampoco sé quién tuvo esta brillante idea- estarán los representantes (vaya palabra!) del Global South (del Sur Global), es decir una caterva de imbéciles ongeistas en el mejor de los casos que se arroga el derecho a representar a todxs lxs que hasta acá no pudieron venir. Esta manga de soretes cumplirá un rol fundamental a la hora del fracaso…
Al día siguiente bajo la nieve la manifestación avanza. Escupo a un policía. Un manifestante me pide que me calme, otro me viene a decir que por esa escupida ya me está buscando la policía, que él es danés y escuchó como me describían por las radios, que cambie de apariencia. Estoy con un grupo de afinidad o mejor dicho de amigas nuevas españolas avanzando, con otro gorro en la cabeza, y sin el piloto, bien apiñada en el medio de la manifestación.
Llegamos al lugar sin gente presa, pese a que la policía hizo todo lo posible por provocarnos y llevarse gente detenida. Una vez allí varias de nosotras hicimos todo lo posible para seguir empujando pero “los representantes del sur global” que estaban en primera línea nos lo impedían, empujaban literalmente para atrás para no dejarnos avanzar. O tenían miedo o simplemente no les interesaba ser reprimidos por la policía, o quien te dice estaban arreglados por la policía. Como sea, la poli empieza a tirar gas de pimienta en los ojos de la segunda fila de manifestantes donde yo me encuentro. Un chorro me impacta de lleno en el ojo izquierdo y en la boca. Es como si un ácido me penetrara los ojos, y luego ya no veo nada. La ceguera. Grito tu nombre. Sacame de acá, de este amontonamiento. Nunca sentí un dolor como éste. Como si un hierro se me metiera por los ojos, nada puedo hacer. Un activista “medic” (es decir, alguien que recibió entrenamiento en primeros auxilios y lleva medicina) me asiste: me tiran- pese al frío- cantidad de agua helada en los ojos y en la cara – hay que sacarme de la cara lo que sea que la policía me tiró- y mucho mallox para limpiar el ojo. Pese al gran dolor, agudo y penetrante, desesperante porque te deja ciega, el efecto del gas de pimienta dura como mucho 10 minutos, después de esos 10 minutos ya está, el ojo de nuevo bien. Unas chicas se compadecen de mi, me convidan chocolate, otras personas agua, debo lucir bastante mal. Para cuando me reintegro para seguir empujando la valla, este mismo procedimiento de tirarle pimienta en la cara a mermado a gran cantidad de activistas, y quienes quedan se asustan más de la cuenta, ni que nos estuvieran rociando con ácido. Un periodista danés que me ve llena del líquido blanco, el pelo todo mojado en el medio de una nevada y la cara hecha una bola roja con dos ranuras irritadas por donde intento ver me dice “¿y vos que estabas haciendo para que la policía te agreda?” contesto: nada. Tu policía, danés de mierda, es fascista, tu país es fascista y ustedes son todxs unos soretes. Gritándole a la cara.
Otro joven con quien estuvimos conversando días antes nos pide que hagamos una gran ronda de brazos encadenados porque tienen “un plan”: se supone están armando un puente que nos permitirá cruzar el canal de no mas de 3 metros de ancho de agua que rodea el Bella Centre y hace las veces de foso medieval de protección del castillo de los garcas lideres del mundo como Don Chávez de Venezuela, o Obama, el presidente negro, entre otras glorias. Sin más, confiamos y nos prestamos al trabajo organizando la protección de este plan secreto… que resulta un fiasco, el punte se trata de 4 colchonetas inflables atadas con cable, de esas que se usan para tomar sol en las piletas, donde no podes mantenerte parada y donde si te paras para cruzar corriendo te caerías al agua. Para cuando logran meterla en el agua, del otro lado se encuentran los efectivos con sus perros.
Para cuando nos avivamos del fracaso de este plan, también nos damos cuenta que el otro plan el de tirar la valla ha fracasado y que “los representantes del sur global” junto con a los pseudos activistas han decidido luego de no mas de 30 minutos de intentona pésima que hubiera apenado y avergonzando a Gandhi tener la asamblea en el medio de la nada, en la puerta de un centro de convenciones por donde no pasa ni un alma, y donde a nadie le importa nada, cercadas por la policía que nos deja hacer porque no representamos ningún riesgo ni ninguna amenaza. Esta es la cosecha del pacifismo progresista de un movimiento de estudiantes blancos que leen a Hakim Bey a Naomi Klein y que les gusta bailar y tienen agua caliente siempre. Si es que hubo alguna vez un movimiento antiglobalización y anti capitalista esta gente con su fracaso cobarde, con su miedo a enfrentar a una policía gigante sí pero mucho menos agresiva de lo que podría ser –por lo menos en este día- acaban de pegarle el tiro de gracia. ¿Es acaso necesario hacerlo resurgir desde esta juventud europea y blanca que reivindica su identidad como estudiantes?
Como la loca agresiva y violenta que soy cuando escucho a un representante del sur global hablar en español le grito “cobardes, soretes cobardes, traidores”. Así con ese sentimiento de impotencia frente a la falta de coraje de la gente, de esa gente que teme por su cuerpo, ultimo reducto de la propiedad privada, dejamos el fracaso de manifestación, y nos vamos tras tampoco ser oídas en la asamblea del “pueblo” (no sé de que clase) cuando intentamos hacer resurgir el intento de tirar abajo la valla en una verdadera desobediencia civil.
Sobre los restos de esa miseria y este desaliento, llena de mugre, mallox, pimienta y cansancio, con ampollas en la boca de un rebrote de herpes por un coctel de nervios, bajas defensas, y toxinas de la policía voy a pegarme un par de polvos espectaculares en un departamento que nos presta una amiga esa misma tarde luego de que la policía danesa me eleve una multa por algo así como mil dólares por colarme en subte. Multa, que sea dicho de paso, llegara a un país donde no resido.

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