Feminismo Institucional y Okupacion en Madrid


Se supone que las feministas nos debatimos entre autonomía e institución desde Beijing 1995. Pero la cuestión viene de antes. Tal como relata Anne Fausto- Sterling en cuerpo Sexuados la madre la lucha por la reproducción planificada, Margaret Sanger, aceptó fondos de Rockefeller hijo (¿y aquí mis cumpas de La Negra nos preguntamos, Maggie, no te hizo ruido acaso que junior te pusiera la pasta para la investigación?) desde la Oficina de Higiene Social (tal la institución fundada por el señor homónimo), a partir de 1920.
Quizás alguna ridícula parte del feminismo okupa separatistas de Madrid se atreva a admitir que un gesto a “reivindicar” y que demuestra “los avances” de la lucha feminista en el terreno ocupación sea “entablar valiente diálogo” (no se dice con quién pero suponemos con el Estado) para conseguir un “lugar seguro” (tampoco se entiende bien qué es seguro: sin varones? sin policía?) –como de hecho lo hizo esta semana pasada en un seminario que tuvo lugar en un espacio recuperado-. Quizás alguna joven todavía crea que la cuestión “autónomas” vs. “instituidas” e “institucionales” no tenga que ver con el feminismo y piense que hablar de estas cuestiones, o hablar de anarquismo no tenga que ver con el feminismo (como si pudiera existir una existencia contra la dominación que no tuviera diagonales para pensar la etnia, el sexo/género, las edades, etc.
Pero como lo comprobamos en la expresión y el análisis histórico del feminismo no es el caso. Y ojo, no es que yo esté particularmente ligada al así llamado movimiento de ocupación/recuperación. En mi región siempre mi participación así lateral o marginal con respecto a éste (aunque sí de apoyo), movimiento sin duda infinitamente menos ágil en Argentina que en España desde donde escribo esto. Sin embargo, cuando una de estas feministas a las cuales les gusta la seguridad de papito Estado no puedo sino elevar la voz puesto que la negociación con el Estado y sus aparatos -sin bien en muchos momentos necesaria- (o acaso quien no ha tenido una situación policial y un abogado/a) no es desde ya algo que se pueda mencionar como “valiente” o un “avance”.
También es cierto que alguna de nosotras todavía – y por largo rato- nos reivindicamos anarquistas, desde su historia y desde nuevas perspectivas que nos permitan concebir un feminismo postestructuralista, posthumano más radical y más filoso.

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