
Para Leonor Silvestri, con cariño húmedo de edredón dominguero, imprescindible para enterrar, incinerar o despreciar al desamor
http://helenlafloresta.blogspot.com/2010/01/desamando.html
Despedida
Que los párpados se caigan de una vez
Que se sellen
Que se acabe el cotidiano misterio
De la sucesión de noches y días
Que sea la caída
Como el tornado de la fiebre:
Fuerza centrípeta
En la oquedad más sórdida de la conciencia,
En el límite entre el ser y el no ser.
Dicen que un final
No es mejor que otro
Pero que cada quién ha de saber
Cuál es el suyo.
Todo está deshabitado.
El cansancio nos golpea
Como las olas lamen el muelle enmohecido
Desde la secreta mansedumbre de mi orilla
Adivino la ceguera que te impone
La blancura del tormento
Ya nunca has de saltar
Las rampas peligrosas
Que te unían a este mundo
Te quedarás en la otra orilla
Inmóvil
Gozando hasta el último segundo
Del final.
Gracias Helen...

1 opinolog*s:
que el último segundo se estire hasta carecer de final
un beso madrileño, leonor
s
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