
Todavía escucho tu voz ronca y cavernosa a lo lejos demandando como un deber ser que te diera un poco de esa mayor mierda femenina que se llama "ternura".
Un verdugo fascinante como un incendio, como una barricada en el medio del camino de la desesperacion ante mis 33 años de complejo propio de Cristo.
Pero hay un solo imperativo para mi en estos dias y es no olvidar el pasado diciembre, recordar esa pesadilla romantica de amor en la que me embarque (por que lo hice?) donde tu pie nervioso se mueve automatico y frenetico, jamas descansa, se mueve y se mueve por la noche al compas de la ansiedad que te consume y te carcome y llena la botella de agua a la que te aferras cual bebito al biberon, cual beduino en un desierto con la misma repugnancia y asco que recuerdo a mi madre psiquiatra fingir atencion en el telefono de 21 a 22:30 hs los llamados telefonicos de sus pacientes para luego conarnos en la cena familia a toda su familia los problemas insolubles y los transtornos morales de Noemi y Susana.

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