Diana me dijo: “Quédate donde está la manada, me oyes? Con la manada todo el tiempo, cariño”. Y alli estaban todas, todas a pesar de sus asignaciones biopolticas sexo-genero. Estar en la manada es estar en la fiesta, pero tambien es estar protegida. Es estar entre lobos, todas nos cuidamos. Aunque la mandibula duela, y no pueda aflojarse, aunque la vision se pierda para alcanzar esa otra percepción cuya puerta se abre cuando la vista se pierde o se nubla, y a la que solo llegaste alguna vez a traves de la literatura. Y estas en el camino corriendo con los lobos. Los lobos te protegen de los humanos y sus mierdas, sobre todo de los humanos machos, pero tambien de os humanos hembras de la fiesta. La manada te ve siempre adorable aunque vomites, o no puedas tenerte en pie, o no puedas parar de hablar, de decir cosas. La manada es control en el descontrol, es control de si en el exceso, es exceso para la creatividad, es sexo, es amor, es afinidad, es alegria. La manada es apoyo mutuo. Pero la manada no se reinvindica nada mas que manada espontanea. Y no todxs pueden ver lo que no esta obviamente dicho. Y dentro de la manada y sus agenciamiento recuerdo las palabras de la Zorra Suprema y su imagen como representación terrenal pero ideal de la sensualidad misma. La veo en la multitud y a un lado, de negro, con su pelo corto pero largo, con su cigarro en la mano, le miro las manos, manos de trabajar, manos de cosechar cebollas, manos de leer libros, manos de escritora. La Zorra sabe las medidas justas de las cosas buenas, sabe hasta cuando, por donde no. Escucho su voz argentina, gruesa y curtida decirme “dejalo que corra, relajate, relaja la cara, sentilo, sentilo, y baila, escucha la musica.” Y escucho a Floyd y Nathan pinchar que me lleva lejos lejos lejos y mas alla.
Festa contra l'homofòbia: En el camino
Diana me dijo: “Quédate donde está la manada, me oyes? Con la manada todo el tiempo, cariño”. Y alli estaban todas, todas a pesar de sus asignaciones biopolticas sexo-genero. Estar en la manada es estar en la fiesta, pero tambien es estar protegida. Es estar entre lobos, todas nos cuidamos. Aunque la mandibula duela, y no pueda aflojarse, aunque la vision se pierda para alcanzar esa otra percepción cuya puerta se abre cuando la vista se pierde o se nubla, y a la que solo llegaste alguna vez a traves de la literatura. Y estas en el camino corriendo con los lobos. Los lobos te protegen de los humanos y sus mierdas, sobre todo de los humanos machos, pero tambien de os humanos hembras de la fiesta. La manada te ve siempre adorable aunque vomites, o no puedas tenerte en pie, o no puedas parar de hablar, de decir cosas. La manada es control en el descontrol, es control de si en el exceso, es exceso para la creatividad, es sexo, es amor, es afinidad, es alegria. La manada es apoyo mutuo. Pero la manada no se reinvindica nada mas que manada espontanea. Y no todxs pueden ver lo que no esta obviamente dicho. Y dentro de la manada y sus agenciamiento recuerdo las palabras de la Zorra Suprema y su imagen como representación terrenal pero ideal de la sensualidad misma. La veo en la multitud y a un lado, de negro, con su pelo corto pero largo, con su cigarro en la mano, le miro las manos, manos de trabajar, manos de cosechar cebollas, manos de leer libros, manos de escritora. La Zorra sabe las medidas justas de las cosas buenas, sabe hasta cuando, por donde no. Escucho su voz argentina, gruesa y curtida decirme “dejalo que corra, relajate, relaja la cara, sentilo, sentilo, y baila, escucha la musica.” Y escucho a Floyd y Nathan pinchar que me lleva lejos lejos lejos y mas alla.
queres mas de lo mismo?
Arremete Viajera
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