La libertad y el Estado son incompatibles.
La autoridad es el Poder para decidir por otros, estableciendo relaciones competitivas y opresivas en base al mandato y la obediencia y, por ende, imponiéndonos la existencia de dirigentes, patrones, políticos, policías…
Con el Estado la autoridad se constituye en un órgano que gestiona y busca expandir y desarrollar las relaciones de Poder entre y sobre las personas, impidiendo la solidaridad y la autoorganización para que los políticos puedan mostrarse como los organizadores y así poder dominar y parasitar a la población.
Políticos y empresarios viven de nuestro esfuerzo y para perpetuar este sistema de privilegios nos quieren infligir miedo mediante la represión: ¡Para eso han creado las leyes, las fuerzas de seguridad, las cárceles…!
Porque queremos relacionarnos libremente, sin dirigentes ni dirigidos, uniéndonos, proyectando y haciendo en beneficio colectivo por medio de la ayuda mutua, es que luchamos por la destrucción del Estado, totalizador y reproductor de la opresión y, consecuentemente, por la destrucción de todas las cárceles por ser las máximas expresiones de Poder sobre los oprimidos. Estos centros de castigo no pueden ser mantenidos ni justificados con nada, ni siquiera con la existencia de violadores o asesinos, pues estos también son una consecuencia de esta forma de vida miserable y alienante que tenemos que destruir.
¡El encierro es tortura y nosotros no seremos verdugos de nadie!
Con la ayuda mutua, la acción sin intermediarios y la autogestión: ¡Con la Anarquía!

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