un capricho como todo





Entretente con el terremoto

Mientras el suelo permanece quieto.

No seas osado al tirarte al suelo.

El miedo enloquece a los carpinteros

Crepitando

En un mundo de cemento y varillas flexibles.



Y abrazan los fluidos inabarcables

En segundos infinitos y medidos

Latidos inaudibles en el ruido calculados

Cambiándose por el nombre del éxito.

La dominación del mundo enseñada por otros

Y, por eso,

La perdición del todo

La soledad de uno:

Se llama excitación

Y ahí atiende

La llamaste amistad

Y ahí se confunde.



Javier Amilibia

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