rodeada de creadoras de prestigio
rescataría la voz del papelito escrito al azar
por las que no fueron desdichadas infelices
ni pasto de la superficialidad
ganaron guerras silenciosas y duraderas
no quisieron que les prometieran amor ni fidelidad
sino que les mandaran flores sin mensajes
para poder cantar a solas en sus casas
esta mujer que se mira al espejo
de qué hablo a quién hablo
me miro al espejo y sé que la trampa de la que debo
escapar
no es de las arrugas
sino de la esperar cobrar la plusvalía del afecto
como en un lejano cuento pudo al espejo cada día
seguir despierta no perder el aliento
seguir ingnorando qué precio tiene mi desmemoria
no perder el gusto de la amistad
volver a desagradar
a los que hace décadas desagrado
Juana Bignozzi de si alguien tiene que ser despues

1 opinolog*s:
Alí
y el salto del guerrero.
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