Entiendo por humanismo, el conjunto de discursos mediante los cuales se le dice al hombre occidental “si bien tu no ejerces el poder, puedes sin embargo ser soberano. Aun más: cuanto más renuncies a ejercer el poder y cuanto más sometido estés a lo que se te impone, más serás soberano.” El humanismo es lo que ha inventado paso a paso estas soberanías sometidas que son el alma (soberana sobre el cuerpo, sometida a Dios), la conciencia (soberana en el orden del juicio, sometida al orden de la verdad), el individuo (soberano titular de sus derechos, sometido a las leyes de la naturaleza o a las reglas de la sociedad), la libertad fundamental (interiormente soberana, exteriormenta consentidora y “adaptada a su destino”). En suma, el humanismo es todo aquello a través de lo cual se ha obstruido el deseo de poder en Occidente – prohibido querer el poder, excluida la posibilidad de tomarlo-. En el corazón del humanismo está la teoría del sujeto (en el doble sentido del término). Por esto, Occidente rechaza con tanto encarnizamiento todo lo que puede hacer saltar este cerrojo. Y este cerrojo puede ser atacado de dos maneras ya sea por un “des-sometimiento” de la voluntad de poder (es decir la lucha política en tanto que lucha clase), ya sea por un trabajo de destrucción del sujeto como pseudo-soberano (es decir, mediante el ataque “cultural”: supresión de tabús, de limitaciones y separaciones sexuales, práctica de la existencia comunitaria, deshinibición respecto a la droga, ruptura de todas las prohibiciones y de todas las cadenas mediante las que se reconstruye y se reconduce la individualidad normativa.
El dominio, la conciencia de su cuerpo no han podido ser adquiridos mas que por el efecto de la ocupación del cuerpo por el poder: la gimnasia, los ejercicios, el desarrollo muscular, la desnudez, la exaltación del cuerpo bello... todo está en la línea que conduce al deseo del propio cuerpo mediante un trabajo insistente, obstinado, meticuloso sobre el cuerpo sano. Pero desde el momento en que el poder ha producido este efecto, en la línea misma de sus conquistas, emerge inevitablemente la reinvindicación del cuerpo contra el poder, la salud contra la economía, el placer contra las normas morales de la sexualidad, del matrimonio, del poder. Y de golpe aquello que hacia al poder fuerte se convierte en aquello por lo que es atacado. El poder se ha introducido en el cuerpo, se encuentra expuesto en el cuerpo mismo.
En efecto, nada más material, más físico que el ejercicio del poder...Pienso que desde el siglo XVIII hasta comienzos del XX se ha creído que la dominación del cuerpo por el poder debía ser pesada, maciza, constante, meticulosa. De ahí esos regímenes disciplinarios formidables que uno encuentra en las escuelas, los hospitales, los cuarteles, los talleres, las ciudades, los inmuebles, las familias... y después a partir de los años 60, se da uno cuenta de que este poder tan pesado no era tan indispensable como aprecia, que las sociedades industriales podían contentarse con un poder sobre el cuerpo mucho mas relajado. Se descubre entonces que los controles de la sexualidad podían atenuarse y adoptar otras formas... Queda por estudiar de qué cuerpo tiene necesidad la sociedad actual.
Si el poder es fuerte es porque produce efectos positivos a nivel del deseo y a nivel del saber. El poder lejos de estorbar al saber, lo produce,. Si se ha podido constituir un saber sobre el cuerpo, es gracias al conjunto de una serie de disciplinas escolares y militares. Es a partir de un poder sobre el cuerpo como ha sido posible un saber fisiológico y orgánico.
...el poder no está localizado en el aparato del Estado, y que nada cambiará en la sociedad si no se transforman los mecanismos de poder que funcionan fuera de los aparatos de Estado, por debajo de ellos, a su lado, de una manera mucho más minuciosa, cotidiana. Si se consiguen modificar estas relaciones o hacer intolerables los efectos del poder que en ellas se propagan, se dificultará enormemente el funcionamiento de los aparatos del Estado... no se podrá reconstituir la imagen del aparato de Estado en el interior de los movimientos revolucionarios.
La familia incluso hasta nuestros días no es el simple reflejo, el prolongamiento del poder de Estado, no es la representante del Estado respecto a los niños, del mismo modo que el macho no es el representante del Estado para la mujer. Para que el Estado funcione como funciona es necesario que haya del hombre a la mujer o del adulto al niño relaciones de dominación bien específicas que tienen su configuración propia y su relativa autonomía.
Sería mas conveniente tender a una desexualización, a una economía general del placer que no esté sexualmente normativizada.
La dificultad para encontrar las formas de lucha adecuadas, ¿no proviene de que ignoramos todavía en qué consiste el poder?después de todo ha sido necesario llegar al siglo XIX para saber qué era la explotación, pero no se sabe quizás siempre qué es el poder. Y Marx y Freud no son quizás suficientes para ayudarnos a conocer esta cosa tan enigmática a la vez visible e invisible, presente y oculta, investida en todas partes, que se llama poder. La teoría del Estado, el análisis tradicional de los aparatos del Estado no agotan sin duda el campo del ejercicio y del funcionamiento del poder. La gran incógnita actualmente es : ¿Quién ejerce el poder?¿Dónde lo ejerce? Actualmente se sabe quién explota, adónde va el provecho, entre qué manos pasa y dónde se invierte. Mientras que el poder...se sabe bien que no son solo los gobernantes quienes lo detentan. Pero la noción de “clase dirigente” no es ni muy clara ni está muy elaborada. “Dominar, dirigir, gobernar, grupos en el poder, aparatos de Estado, etc.” existen toda una gama de nociones que exigen ser analizadas. Del mismo modo, sería necesario saber hasta dónde se ejerce el poder, por qué conexiones y hasta que instancias ínfimas con frecuencias, de jerarquía, de control, de vigilancia, de prohibiciones, de sujeciones. Por todas partes, por donde existe el poder, el poder se ejerce. Nadie, hablando con propiedad, es el titular de él; y sin embargo se ejerce siempre en una determinada dirección con los unos de una parte y los otros de otra; no se sabe quién lo tiene exactamente, pero se sabe quién no lo tiene...cada lucha se desarrolla alrededor de un centro particular de poder (uno de esos innumerables pequeños focos que van desde un jefecillo, un guardia de viviendas populares, un director de prisiones, un juez, un responsable sindical, hasta un redactor jefe de un periódico). Y si designar los núcleos, denunciarlos, hablar publicamente de ello es una lucha, no se debe a que nadie tenga conciencia sino a que hablar de este tema, forzar la red de información institucional, nombrar, decir quién ha hecho, qué ha hecho, designar el blanco, es una primera inversión del poder, es un primer paso en función de otras luchas contra el poder. Si discursos como los de los detenidos o los médicos de las prisiones son luchas, es porque confiscan por un instante al menos el poder de hablar de las prisiones, actualmente ocupado exclusivamente por la administración y sus compadres reformadores.
Este juego del deseo, del poder y del interés es poco conocido todavía. Hizo falta mucho tiempo para saber qué era la explotación y el deseo ha sido y es todavía un largo asunto. Es posible que ahora las luchas que se están llevando a cabo, y además estas teorías locales (Cf. Saberes Vampiros de B. Preciado) regionales, discontinuas que se están elaborando en estas luchas y que hacen cuerpo con ellas, es posible que esto sea el comienzo de un descubrimiento de la manera en la que el poder se ejerce.

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