La barba -patriarcal antes que revolucionaria con Fidel Castro, plena moda islámica desde la revolución iraní...- también es feminista. Y no por quienes la llevan, sino por quienes se la ponen, como en la foto. Son activistas francesas que han recurrido a este atributo masculino para denunciar la desigualdad en el país que hizo bandera de ella. Pese a ir en trío con la libertad y la fraternidad desde la madre de todas las revoluciones, la de 1789 -cuya Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano excluía los de las mujeres, por cierto-, la egalité entre los dos sexos dista de ser real en Francia. De ahí llega este activismo feminista con sentido del humor: provistas de barbas de peluche, grupos de mujeres irrumpen pacíficamente en actos públicos donde queda patente la falta de protagonismo femenino -excepto las azafatas, si acaso- suben al estrado y felicitan a sus varoniles protagonistas por cerrar el paso a las mujeres. Son las activistas de La Barbe. Cámara en mano inmortalizan a esos hombres de traje gris, ya sean el ministro de Hacienda, empresarios, parlamentarios, periodistas, etc, rodeados de barbudas que les animan a seguir así. Y a la web con los vídeos. Un muestrario surtido para cuyo disfrute no es imprescindible hablar la lengua de Molière. Es feminismo de acción en la era de las nuevas tecnologías. Ironía y denuncia en pro de la paridad.
Este colectivo con decenas de activistas que se define como "autoservicio" al carecer de cuotas o carnés,dirige su manifiesto (en francés) "a todas las mujeres asustadas por el ascenso del sexismo en los medios de comunicación, superadas por la dominación masculina en la sociead francesa, atemorizadas al ver aumentar aún más las desigualdades entre hombres y mujeres en todos los sectores de actividad". "Es hora de volver a poner el feminismo en marcha y de salir a la conquista de los territorios del poder en todas sus formas", advierte. "Cuando las mujeres tengan el poder, ya se verá qué hacen con él. Mientras tanto, que lo tomen", concluye.
La barbe, que amén del obvio "la barba" también es una expresión traducible como "basta ya", ofrece en su web un "kit de feminismo" descargable para pasar a la acción: hacerse una barba, elegir un objetivo, escribir un educado discurso de agradecimiento por el machismo demostrado, llevar cámara de vídeo y de fotos... En México, ya tienen una organización hermanada, Las Bigotonas. Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar, advierte el refrán castellano. O cómprate unas de peluche, añaden las vecinas del norte.

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