Rape Play en el día contra la homofobia


Rape Play en el día contra la homofobia


La homofobia es algo bien específico. Se trata de una violencia explícita e iterativa que urge y reclama acciones directas en contra y no tan solo una fecha en un calendario del progresismo bien pensante para calmar las conciencias de quienes quieren descansar en paz por las noches y sentirse “buenas personas.”

La homofobia es el brazo armado de un régimen hetero-capitalista, hetero-sexual, hetero-centrado, y hetero-normal donde quien no se opone cotidianamente -activamente- con su cuerpo se convierte en cómplice de los asesinatos reiterados y los suicidios forzados de gays, lesbianas, travestis y transexuales dada la pérdida de inteligibilidad social.

La homofobia significa ser asesinada por desear mujeres como Natalia Gaitan en Córdoba o preferir la libertad de la muerte como Carlos Aguirre en La Rioja que seguir siendo un zombie descastado en el club de los machitos dominantes activos hetero que manejan y administran el mundo y sus catástrofes.

Sin embargo, y tristemente la homofobia representa mucho más que eso.

La homofobia forma parte de un régimen socio-político aniquilador de las potencias, una tiranía de devastación de los cuerpos humanos y no humanos. La homofobia es el soldado predilecto de un sistema mucho mayor y más amplio donde ciertas formas-de-vida son ninguneadas, injuriadas, ironizadas, ridiculizadas hasta destruidas por quienes jamás presentificarán el problema y tendrán las agallas para asumir su micro-fachismo inherente a su condición de superiores en la jerarquía social.

La homofobia alcanza muchas otras maneras de opresión y comparte con ellas varios modos de dominio. Comparte con su prima el racismo la incapacidad para hacer deseable un cuerpo indígena cual criollos de época colonial. Comparte con su hermana el sexismo machista la idea de que la mujer es una madre paridora y nos grita ASESINAS a todas aquellas que usamos el último recurso de la anticoncepción llamado interrupción o detención del embarazo, o aborto. Comparte con su sobrina la transfobia el considerar a las travestis y personas tras como defectuosas disfrazadas, sin siquiera poder reconocerles el uso del artículo femenino “la” para dirigirse a ellas, cuando por lo bajo y a escondidas paga sus servicios sexuales. Comparte con su tía la lesbofobia el asco por el amor -siempre político- entre mujeres deseándose y construyéndose una amistad anti-balas en mundo donde nosotras, las biopolíticamente asignadas al sexo mujer, solo podemos estar juntas si un varón nos lo permite y así nos lo dispone para él y su propio placer. Comparte con su hermana la moral la prohibición y censura de ciertas prácticas sexuales no convencionales, mintiendo sobre riesgos y fatalidades.

La homofobia y su régimen familiarista exige, demanda e impone en pos de la concordia y el ecumeneismo propio del hetero-capitalismo cristiano que nosotras, construidas como locas, raras, enfermas, violentas, agresivas y malas, pongamos una, y otra, y otra vez la mejilla ante sus agravios y guardemos compostura, modales y buenas maneras en silencio y recato cuando se nos insulta ca viva voz o por lo bajo, se nos señala con el dedo cuando pasamos caminando, o se nos disfama vulgarmente, expropíandonos así del uso de la violencia que ustedes, niñas y niños de bien, monopolizan y arrojan con saña y mentiras contra nosotras y nuestra reputación en un intento que muestra SU desesperación por borrarnos del mapa, por hacernos invisibles o aún menos deseables- puesto que en nosotras vive el germen de un mundo nuevo.

No nos importa lo que nos hagan. Seremos echadas, seremos banneadas, seremos insultadas, difamadas, seremos prohibidas, seremos no deseadas. Pero seremos siempre más y más fuertes, porque lo que no nos mata nos fortalece. Y porque nuestros muertos y muertas nos empujan a seguir, nos dan alegría y vitalidad porque sabemos que el peor castigo que podemos ofrecerles por toda la mierda que nos hacen es encontrarnos en el desierto al cual USTEDES NORMALES nos obligan a exiliarnos, alegremente, y seguir juntas, y felices, seguir. Tan solo eso.



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